Fantasía y Literatura Fantástica

Fantasía y Literatura Fantástica

 
Este artículo tiene por objeto explicar qué entendemos Literatura Fantástica y por Fantasía. Lo cual finalmente va a ser la visión editorial de esta revista.
 
Debo dejar claro que escribir esto cae, inevitablemente, en una especie de contradicción, pues creo que nadie puede atribuirse un concepto de lo qué es la fantasía, sin pretender una arrogancia terrible. ¿Cómo podemos intentar delimitar el género de la imaginación por excelencia? Es como querer encerrar a la divinidad en un cristal para tratar de entenderla, pues creo que nuestra imaginación es lo más cercano a eso. Sin embargo, sí podemos  emprender la búsqueda de su esencia por el solo placer de hacerlo.  
 
Si bien no pretendemos dar un concepto universal, sí podemos decir qué entendemos nosotros por fantasía y tal vez ese concepto pueda ajustarse a lo que otros entienden y no saben, o no se han dado el tiempo de explicar. Además, servirá para que aquellos que escriban en nuestra revista sepan cuál es nuestra línea, ya sea para acomodarse a ella, o para deleitarnos con una interesante discusión que la contradiga.

 

¿Qué es la Literatura Fantástica?

Esta pregunta surge ante el uso popular de la palabra fantasía como sinónimo de literatura fantástica. Muchas personas ocupan estas palabras como sinónimos, pero la verdad, pareciera que literatura fantástica agrupa un tipo de narrativa muy variable, mientras que fantasía se refiere a una más específica. Así, habría una relación género–especie entre ambos conceptos.
 
Hay autores como Orson Scott Card, que se refieren a la Ficción Especulativa, para referirse a todos aquellos géneros en que los escritores imaginan acontecimientos y hechos que sería imposible que ocurrieran en esta realidad. Dentro de la Ficción Especulativa, pueden ocurrir cosas como viajes temporales, resurrección de muertos, humanos volando, etc. Para estos autores, (entre ellos también Brandon Sanderson), si viajas por el tiempo utilizando una fuerza mística nacida de tu interior, es algo propio de lo Fantástico. Por otro lado, si viajas en el tiempo utilizando ingenería, ciencia o tecnología, sería propio de la Ciencia Ficción. Es decir, si aquello imposible, que es posible en tu mundo imaginario, se explica mediante magia, es fantástico, y si se explica mediante tecnología, es Ciencia Ficción.
 
Nosotros llamaremos a todo aquello, Literatura Fantástica, puesto que como hemos observado, hay una esencia común incluso entre lo que es Fantástico y la Ciencia Ficción: en ambos nuestra imaginación va más allá de esta realidad. En ambos, el universo es fantástico, en cuanto a escapar de los límites de esta realidad. La realidad ha sido superada,aunque en uno se hace imaginando magia y, en la otra versión, se hace usando  ciencia y  tecnología.
 
Muchos amantes de la Ciencia Ficción pensarán que esto es una aberración, pero alguien muy sabio –aunque no recuerdo quién–, dijo ¿qué es la ciencia, sino magia que ha sido explicada?
 
Antiguamente utilizar hierbas para sanar a alguien era considerado propio de la alquimia o hechicería, pero hoy aquello ha sido utilizado para generar fármacos y píldoras que consideramos medicina propia de la ciencia. Hay muchas cosas inexplicables por la ciencia hoy en día, que pudiera parecer magia, pero que a futuro podría entenderse a través de los sistemas lógico– empíricos y pasarían a ser considerados ciencia (aunque no entraremos a discutir aquí el concepto de ciencia).
 

¿Cómo se relaciona la Fantasía con la Literatura Fantástica?

Como hemos dicho, hay una relación género–especie. La Fantasía es Literatura Fantástica, pero no toda la Literatura Fantástica es Fantasía.La Ciencia Ficción, es Literatura Fantástica según nuestro concepto, pero no es fantasía –aunque creemos que pueden llegar a entrelazarse, como un helado aliado de vainilla y chocolate. 
 
Por ejemplo, una historia de horror a veces tendrá elementos fantásticos, pero no necesariamente será una historia de Fantasía.
 
Para Tolkien, la rebeldía era de la esencia de la Fantasía. El mundo creado por la fantasía debía rebelarse con lo que en esta realidad sería posible o imposible.
 
Para Úrsula K. Le Guin, una obra no era fantasía propiamente tal si, quitando los elementos imaginados o fantásticos, podíamos seguir contando la misma historia, sin que fuera alterada en su esencia. La Fantasía no sería algo estético, sino para entrar en asuntos profundos y cuestiones que no podríamos pensar solo limitándonos a esta realidad.
 
El escritor y profesor de literatura, Emilio Araya, prefiere referirse a la Literatura Fantástica como Literatura de la Imaginación. Señala Emilio:
 
"La literatura fantástica propiamente tal es una tradición autónoma que se remonta a historias como Otra vuelta de tuerca, de Henry James, 'El Guardavías’ de Charles Dickens y a otras más antiguas que juegan con la idea de 'lo sobrenatural explicado'que propuso la escritora gótica Anne Radcliff. También es muy popular en Latinoamérica, donde se entremezcla con las tradiciones del realismo mágico y lo real maravilloso.  En la fantasía (cuya tradición se remonta a otros hitos, fuentes y autores representativos, por cierto), nunca existe duda respecto a la veracidad del fantasma. Si un héroe entra en una mazmorra encantada y se encuentra con una emanación fantasmagórica, será mejor que tenga agua bendita o una espada rúnica que tenga el poder del tocar el mundo de los muertos.  Por otra parte, la fantasía, como experiencia estética, apela  y depende de la consecución de otros efectos. Lo fantástico descansa sobre la duda acerca de la maravilla. El fundamento de la fantasía es la realización de esa maravilla como una realidad por derecho propio.”
Estamos de acuerdo con Emilio en que lo fantástico no siempre será fantasía. La Fantasía cabe dentro de lo fantástico, pero exige más requisitos. Como dijimos más arriba, el horror no siempre será una historia de fantasía, pues cuando lo fantástico se presenta como dudoso, como algo que no sabemos si es magia, sicosis u otra explicación, no sería fantasía. Sin embargo, nosotros sí llamaremos Literatura Fantástica a lo que Emilio llama Literatura de la Imaginación.
 
Sabemos también que para la escritora chilena Paula Rivera la mayoría de las novelas juveniles que se publican hoy bajo el título de fantasía, no lo son. Para ella, la mitopoiesis sería un elemento central de la fantasía, cuestión que no profundizaremos en este artículo, porque tenemos preparada una entrevista especial a Paula, para el primer número de nuestra revista Homúnculo.
 
Nos quedaremos, por tanto, con dos nociones básicas para nosotros: La idea de Tolkien de rebeldía con este mundo primario (mundo real), y la idea de Úrsula K. Le Guin, donde la fantasía es un elemento que repercute en la esencia de lo cuestionado en nuestra historia. Si no se cumplen estas dos nociones, pero tenemos elementos fantásticos,estaríamos frente a algo más general que es la Literatura Fantástica (Bajo esta idea, por ejemplo, Canción de Hielo y Fuego podría no sería Fantasía).
 
Como conclusión (temporalmente, porque seguiremos trabajando sobre este concepto), para nosotros la Fantasía no necesariamente debe relacionarse con la mitopoiesis, ni crear un universo secundario totalmente ajeno a este mundo, pues eso es otra especie de Fantasía llamada Alta Fantasía (sí, también dentro de la Fantasía hay distintas categorías). Sin embargo, sí es necesario que el elemento sobrenatural o mágico sea REAL en este mundo imaginado (no una mera duda). Es necesario que se rompa de manera absoluta lo que es posible en este mundo y, además, ese elemento debe ser esencial. Debe ser relevante al punto de que si lo quitamos, nuestra historia se destruye o se transforma en otra diferente.
 
De hecho, el elemento que rompe con lo posible es tan relevante, que dentro de la coherencia de nuestra historia, debe ser verosímil. Sin embargo, dejaremos el asunto de la verosimilitud para otra ocasión, por ser un tema largo que merece su propio apartado.
 
Finalmente, debemos aclarar que si bien la Fantasía contiene un elemento esencial, existen a su vez distintos tipos de Fantasía. Incluso con aquella esencia, la Fantasía ha evolucionado durante los últimos siglos y pareciera no ser la misma. Podemos distinguir un estilo y direcciones bastante diferentes entre la Fantasía que escribía Tolkien (y los muchos escritores que siguieron su estilo), y la nueva fantasía que se está escribiendo hoy en día (En especial, por ejemplo, en autores como Brandon Sanderson o Robin Hobb).
 
¿Qué es esta nueva fantasía? ¿En qué se diferencia de la Fantasía que tan popular fue hace 50 años? ¿Podemos realmente hacer esta distinción temporal, o más bien es una distinción entre estilos de autores?
 
Esperamos responder estas preguntas con nuestro próximo artículo “Nueva Fantasía”, para lo cual era necesario dejar algunas luces sobre lo que entendemos por fantasía. Esperamos que este artículo les haya servido, a lo menos para abrir nuevas preguntas y cuestionar lo que escribimos y leemos. 
 
Porque del cuestionamiento –en este sentido, al menos–, viene el crecimiento.
 
Si te interesa escribir y debatir estas ideas, te invitamos a escribir para nuestra revista, o para nuestro portal. Puedes  hacerlo en www.homunculo.cl
 
Esperamos contribuir a generar débate, crítica y difusión literaria en torno a los géneros fantásticos.
 
Sabiñe Susaeta
Editora Revista Homúnculo
 

*imagen del segundo libro de Historias de Terramar, de Úrsula K. Le Guin.


 
 
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